Berlín
La idea dominante del montaje Berlín-Oeste fue la repoblación del enclave de la zona soviética después de la guerra. Esto provocó una situación de grandes contradicciones, en el sentido de que la gente vivía una vida real que en parte era ficción, generando una discusión apasionada. Kathrin Röggla, escritora austríaca que vive en Berlín, denuncia justamente esa apariencia de realidad que la mayoría de los autores también trata como si fuera algo solamente real y no hubiese unas intenciones muy claras de un sistema político y económico y por meras razones de publicidad, y ni siquiera para defenderse del enemigo, lo transforma en un sello de calidad para Berlín, llamado vida real y diversidad de culturas.

El nuevo centroevadirse hacia niveles documentales, me han dicho, podría hacerla alguna vez. evadirse hacia niveles documentales, ¿por qué no? también deberían existir lugares con realidad y Berlin ha participado durante algún tiempo en eso, y no le ha ido mal.

Semidocumental debe llamarse todavía a todo lo que se genera allí, donde todavía domina la presión de lo documental: en la dffb, la escuela de cine y televisión, hacen sus películas, y la televisión emite también constantemente algo, pero ahora le han dado la vuelta y han creado una realidad cinematográfica, a la que ha de adaptarse lo real. de la ciudad se ha hecho una historia como un aeropuerto con llegada y salida, con comidas de trabajo en laissez-faire y shopping en gucci, prada, helmut lang que ya no hará falta sentir pudor, se dice, por la riqueza, el dinero nuevo que uno suele tener, y si no, entonces se está produciendo incapacidad por culpa propia, una salida de la misma no existe, pues mientras los de la junta directiva o los directores generales, según dicen, hacen constantemente alarde de theodor w. adorno, al resto ya no se le ocurre nada más sobre el tema. probablemente se pueda explicar por la nueva falta de sincronía que se produce en todos los lugares, pues nunca estuvieron todos juntos a la altura del tiempo, pero ahora quedan cada vez más en el camino algunos metros más abajo, o desaparecen totalmente en los bajos fondos del pasado.

evadirse hacia niveles documentales, muchos lo han hecho. que allá en esa ciudad tiene que haber algo para ver, no lo ha dicho sólo algún periodista, eso ha llegado hasta la política, no, no, hasta la economía. en esto todos están de acuerdo: ahora, cuando todo se hace cada vez más invisible y se hunde más en la inmaterialidad, y se entienden cada día menos las relaciones de propiedad, es cuando se trata cada vez más de la representación. como en el barroco, se planifican complejos enteros, se piensa en la reconstrucción de palacios o en alguna edificación central, si la una o la otra centralidad que se construye hoy así sin más tiene por supuesto su sentido en este tiempo dispersado por la información, desde luego se necesita una contrapartida a la velocidad de los nuevos canales, a la flexibilización de todas las relaciones, algo entonces a lo que uno se pueda agarrar. pues no sólo la presión de lo documental domina en la ciudad, sino también la obligación de la innovación, uno se encuentra al fin y al cabo en una nueva época fundadora, y esa no se mide sólo con una mirada de kolhoff, para eso hace falta una cantidad considerable de enchufes. esto ahora no está enredado a lo helmut kohl pero camina hacia la medio catástrofe urbanística. por ejemplo, se decía que parla menos las casas deben tener algo sólido, deben ser tangibles para la experiencia, pero ¿qué se ha hecho? se han construido casi bromas inmobiliarias: conjuntos enteros que están vacíos. y es que tampoco con lo vacío se hacen ensayos aquí sino que siempre es igual de auténtico. pues aquí se quiere por supuesto ganar algo y no solamente en la política. y ahora se dice que a la ciudad le faltan un millón de personas. pero ¿quién no se encuentra en el gran Berlín céntrico? después de su intensa preparación para el turismo, llegan cada día cientos de autobuses de escolares con miles de alumnos que afluyen en masa a las calles y montones de jóvenes de profesión se mueven al mismo tiempo con ellos en la búsqueda del capital simbólico de la ciudad que, según se dice, se puede convertir en una moneda más fuerte. evadirse hacia niveles documentales, lo han dicho algunos de ellos, pues ahora hace falta en general un poco de autenticidad, a veces surge una cierta necesidad de una realidad real, es decir, de una sensación vital, pero ¿cómo se hace eso? hasta el momento uno se ha movido solamente por espacios específicamente codificados, y ahora debes salir, más allá de toda la profesionalidad juvenil, se dice, hay otra gente que son tarjetas de identidad de una realidad que uno también tiene por algún lado como romanticismo negro, como novela gótica o acontecimiento excitante.

El nuevo centroemigrantes, los sin techo, pensionistas, marginados de todo tipo forman lo real de la vida,la realidad amorfa de la calle. son los hombres que uno tiene que investigar en sus manzanas y componer como amenaza o como algo exótico, cómo lo pintoresco del barrio.

con todo eso conviene saber en qué economía se encuentra uno mismo, preguntarse de qué capital se dispone, del social, cultural o, por así decirlo, financiero, ¡no! del financiero con seguridad no. y eso que está metido en todo, sólo que uno mismo está colgado en medio de la barba de lo gratis que Berlín desarrolló, pues el trabajo en el capital simbólico de la ciudad no siempre se paga a pesar de toda la sociedad de servicios que puede organizar de nuevo la vida urbana. en ella todo está racionalizado pero no se ha dicho quién se ha quedado con el dinero. pronto uno mismo será el material que se puede admirar como vida auténtica y cercana a la calle. lo que queda es la ciudad como mercancía, como la tuvieron que modificar, como superficie provechosa para fines comerciales, pues esa es la nueva realidad que tiene que funcionar a nivel real y simbólico. hay al fin y al cabo el consumista que puede elegir, que recibe sus ganancias de distinción y acciones es la figura central urbana la que no sólo quiere hacer shopping, también lo quiere sentir, saber 10 que es. cargado de significado así quiere tener su cosmos de mercancías en un ambiente urbano, cuyo lago sólo se puede llamar: "berlín". así uno sabe lo que tiene.

En: Bernhard Fetz/Hermann Schlösser (ed): Wien/Berlin Profile, © Magazin des österreichischen Literaturarchivs, Wien, 2001.

Kathrin Röggla: nacida en 1971 en Salzburgo, vive en Berlín. Una de las escritoras con un estilo propio y radical.