Fragmentos en primera persona (Stefania Sabbadini)
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Fragmentos en primera persona (Stefania Sabbadini) pertenecientes al libro “Treinta Kilos” (Trenta kili) escrito por Stefania Sabbadini y Luana De Vita, extraídos del artículo “Las armas de los débiles” (Le armi dei deboli) escrito por Antonieta Di Vito, que comenta el libro, publicado en el número 20 (Anno X) de la revista italiana Prima Persona – Percorsi Autobiografici (Primera Persona - Recorridos Autobiográficos) dedicado al tema Mal Malestar Enfermedad (MaleMalessereMalattia)
“…después de treinta y seis años he empezado a ser yo misma, por primera vez, soy yo misma de verdad, con nombre y apellido. Después del fin empieza otra historia”
*** “No había transcurrido ni un año sumergida en la actividad extenuante de prepararme para la hora de la siguiente comida y no diez, sino veinte larguísimos años fueron los que transcurrieron simplemente sin hacer nada. Completamente inmóvil en el mismo lugar, en el mismo sitio, a cualquier hora del día, en cualquier momento de un año cualquiera, indiferente al pesado pasar del tiempo”
Y todos los años transcurridos como si estuvieran quemados, “como si fueran calorías para gastar” están ahora entregados en estas páginas (el entrecomillado pertenece a Stefania Sabbadini)
*** “Perdía peso y fuerzas, cada día que pasaba se llevaba consigo un poquito de mi energía pero también de mis nauseas, casi había alcanzado la perfección en mi visión personal del sueño: evitando comer evitaba vomitar”
*** “De cualquier manera, hiciera lo que hiciera en la escuela yo era la mejor de todos mis primos. Simplemente, no era sólo capaz, sabía que ir bien en la escuela significaba demostrar algo a mis padres, que no tenía nada que ver con la escuela, sino con la familia. El ser buena en la escuela significaba hacer lo mínimo para demostrar a todos que mi familia era perfecta...”
*** “...no había captado bien el significado de la demostración de control en relación a los demás, hasta aquel momento me había parecido una estrategia muy útil para la repulsión que sentía hacia mí misma y no entendía qué relación tenía la admiración exterior con mi náusea”
*** “Controlando lo que comía, controlaba la flaqueza de mi cuerpo, hubiera podido controlar la manera en la que los demás me miraban y nadie nunca hubiera podido reconocer la ropa barata de la “borgata” que llevaba, la baba de tío Ninni, la hipocresía de mi familia” *** “Ya era muy buena en la escuela, podía ser aún más buena, y podía evitar engordar, incluso podía adelgazar más, y aún más, casi tanto que el universo entero reconocería en esto mi valor” *** “...esta nueva forma de mi cuerpo me gustaba, parecía así cumplir un viejo proyecto: no convertirme en mujer a pesar de la regla que había invadido mi vida como una de las peores transformaciones ineludibles”
*** “Con el pasar del tiempo me parecía siempre más difícil estar con los demás, en realidad intentaba evitar cualquier discrepancia...”
*** “…parece una paradoja pero trabajar sobre la biología de los alimentos me daba seguridad, así como era tranquilizador hablar de comida o incluso cocinar, eran la otra cara de la moneda, de la misma moneda. Cuanto más hablaba de esto, cuanto más estudiaba esto, más fuerte me sentía, tan fuerte como para evitarlo” *** “Había algo de magia en la enfermedad, una manera especial en la que mi madre tendía a ocuparse de mí, como si por fin algo que me afectaba le importase de verdad” *** “Se acabó otra página que pasar. Esta vez mi estomago se contrae malamente, no consigo beber ni una gota más de zumo de naranja”
*** “De lo único de lo que estoy segura es de mi inferioridad en relación a los demás. Debido a esto lo único que he sabido hacer bien ha sido transformarme en un esqueleto y en consecuencia esto es lo único que sé hacer bien”
*** “Siento el deber de desaparecer, el deseo de ser invisible toma la delantera sobre cualquier otro artificio, quisiera vomitar y llegar a ser invisible”
*** Junto al rechazo de la comida, la renuncia, la distancia (“la distancia, mi arma secreta”) llegan a ser instrumentos de control de las relaciones: “el renunciar no me ha dejado ver todo lo que valía de verdad...” (el entrecomillado pertenece a Stefania Sabbadini)
Traducido por Donatella Di Candia Università Orientale di Napoli
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